miércoles, 26 de diciembre de 2012

"(...)con generosidad y equidad(...)"

"(...)Esta disposición de ánimo que da a cada uno lo suyo y mantiene con generosidad y equidad la sociedad y alianza humana a que me refiero, se denomina justicia y a ella van unidas la piedad, la bondad, la liberalidad, la benignidad, la cortesía y las demás cualidades de este género.(...)"

Del supremo bien y del supremo mal, Cicerón

CICERÓN, Del supremo bien y del supremo mal; 1º ed., Madrid: Gredos, 1987. Pp 318, 65. ISBN: 84-249-1092-3.

jueves, 13 de diciembre de 2012

[...]la lozanía de las flores, la ligereza de las hojas[...]

"En un principio, cuando Twashtri (Dios creador) pensó en la creación de la mujer, descubrió que había empleado todos los materiales en la confección del hombre, y no le quedaban elementos sólidos. Ante tal problema, y después de una profunda meditación, hizo lo siguiente: tomó la redondez de la luna, la curva de los reptiles, el tintineo de los pendientes, el temblor del pasto, la delicadeza de la caña, la lozanía de las flores, la ligereza de las hojas, las formas del tronco del elefante, la mirada del ciervo, lo amontonado de las abejas, la alegría de los rayos del sol, las lágrimas de las nubes, la volubilidad de los vientos, la timidez de la liebre, la vanidad del pavo real, la suavidad del pecho del loro, la dureza del diamante, la dulzura de la miel, la crueldad del tigre, el ardiente calor del fuego, la frialdad de la nieve, el graznido del cuervo, el arrullo del cuco, la hipocresía de la grulla y la fidelidad del perro; juntó todo esto y creó a la mujer(...) "

Mito sánscrito sobre la creación de la mujer. Fragmento.

sábado, 1 de diciembre de 2012

[...]¡Qué bella es una naranja[...]!

"Es una desgracia eso de tener que servirse uno de las cosas -pensó Augusto-; tener que usarlas. El uso estropea y hasta destruye toda belleza. La función más noble de los objetos es la de ser contemplados. ¡Qué bella es una naranja antes de comida! Esto cambiará en el cielo cuando todo nuestro oficio se reduzca, o más bien se ensanche, a contemplar a Dios y todas las cosas en Él. Aquí, en esta pobre vida, no nos cuidamos sino de servirnos de Dios; pretendemos abrirlo, como un paraguas  para que nos proteja de toda suerte de males."


Niebla, Miguel de Unamuno.

UNAMUNO, Miguel de. Niebla. Edición de M. J. Valdés, vigésimo tercera ed., Madrid: Cátedra, Letras Hispánicas, 2009. Pp 109. ISBN: 978-84-376-0347-6